324-EL RÉCORD DE GERVASIO
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324**-EL RÉCORD DE GERVASIO
Si Teopompo nos transmitió el nombre de Erostrato ,el loco pastor que quiso ser recordado por incendiar el bello templo de Artemisa en Efeso,mi amigo,el loco Gervacio ,ante la horizontalidad de su vida;ante el hecho que nadie reparaba en él;ante lo fácil que era pasar del anonimato a la inmortalidad ,decidió, pasadas las doce de la noche del último 28 de diciembre ,romper con esa tediosa cadena de indiferencia ,y se dijo:batiré el récord mundial en la lectura del libro Guiness de los récords;nadie lo ha hecho y seré el primero en hacerlo.
Lo curioso del caso de Gervasio es que se tomó el asunto con tal entusiasmo ,que se asesoró primero si existía dicho récord ,y cuando descubrió que nadie lo había hecho, se puso en contacto con Doña Misia Bermúdez,su antigua profesora de lectura,quien se distinguía por haber hecho de sus alumnos unos grandes lectores.
Ademas,nadie como ella,sabía leer con tal ritmo,claridad y musicalidad ,hasta el punto que se había convertido en la lectora oficial del Ministerio de Cultura.
Gervasio se proveyó del último volumen de los récords,libraco que tenía casi trescientas páginas ,y se dedicó,con tal esmero a la labor de su lectura ,que se preparó toda una parafernalia para tal cometido.
A su amigo carpintero Don César le encomendó un atril alto y una silla cómoda que se adaptase ergonomicamente al atril.
En el cuerpo del atril pidió que le instalesen una mensula en la cual poder colocar plato de comida y bebida.
Invitó a un grupo escogido de amigos para que testificasen la lectura correcta y cronometrasen puntualmente el tiempo de lectura,invitandoles previamente a un delicioso ágape.
El 23 de abril,día de Cervantes,inició su lectura con sosegado ritmo a las nueve y dos minutos ,como apuntaron dos de sus amigos cronometradores.
A las doce del día se sentía tan centrado en la lectura que juzgó que su récord sería tan importante y tan rotundo que nadie podría batirlo.
A las nueve de la noche ,en el instante en que leía el récord del hombre ,cuyos pelos de la oreja alcanzaban los 25 centímetros,le sobrevino un episodio de tos, que por fortuna resolvió con un caramelo de menta.
Durante toda la noche prosiguió la lectura con soltura y animosidad.
Cuando cumplió las primeras veinticuatro horas sus amigos se retiraron a dormir, y él continuó leyendo delante de una cámara que estaba previamente instalada para certificar su apetecido récord..
Y llegaron el segundo,el tercero y cuarto día y Gervasio continuaba con ánimo triunfante leyendo ,por veinteava vez ,el libro de los récords.
Cuando un periodista local se enteró de la hazaña que venía realizando Gervasio ,transmitió su información a los medios radiales,escritos y televisivos.
Su casa ,al quinto día ,estaba literalmente ocupada por la prensa.
Mientras más se hablaba de él, y su resistencia en lectura ininterrumpida ,más crecía su voluntad de conquistar la gloria de los inmortales.
Al sexto día ,cuando los párpados se le caían de sueño y fatiga ,una de sus vecinas,la cosmética,trajo unas finas pinzas con las cuales se los sujetó.
Al séptimo día su récord alcanzaba proporciones de gigante, pues nadie en el mundo podría leer sin dormir durante 168 horas seguidas .
Al octavo día empezó a mostrar cansancio y se repuso con una bebida de ajenjo,cilantro,raíz de árnica ,cafeína pura y tres botones de rosa, que le trajo Doña Misia Bermúdez.
La prensa transmitía con tal entusiasmo el récord ,que iba ser inscrito en los anales del Guiness,que le ofrecieron exclusivas bien pagadas.
Al décimo día, Gervasio recitaba de memoria lo que había leído, y más bien parecía declamar que leer ,cosa que asombró aún más a los presentes ,porque consideraron que Gervasio estaba además realizando una proeza de memoria como nadie lo había hecho.
AL onceavo día Gervasio cayó como plomo al suelo cuando leía el récord de la locomotora de casi 35 metros de larga ,hecha de chocolote.
Todos se asustaron y temieron por su vida y lo llevaron al lecho para que durmiera hasta que el cuerpo se recuperase.
Cuando se entregaron las pruebas filmadas y certificadas por los amigos y la prensa ,el técnico especializado en certificar los récords ,venido desde Inglaterra,consideró gran hazaña la de Gervasio ,pero puso reparos a la homologación del récord porque consideró ,que los últimos días que recitaba de memoria ,no era lectura, y era recitación de lo que había memorizado y no podría ser admitido como tal.
Hasta el día de hoy ,el récord está en entredicho ,y lo único cierto de los deseos de ser inmortal de Gervasio ,quedó en una serie de noticIas que rápidamente pasaron de moda.
Eso sí,el pobre quedó con un extraño trauma ,pues se siente perseguido por todos esos raros personajes que habitan el libro y que parecen salidos de un extraño país de pesadilla.
Se resignó,desde entonces,en vivir feliz su pequeña y horizontal vida ,alejada de extraños esfuerzos y de las locuras que pertenecen al mundo de los dioses de carne y hueso.
